Un restaurante no necesita una web bonita. Necesita una web que llene mesas un martes de noviembre. Y ahí es donde falla la mayoría: se invierte en fotos de la sala y en una carta en PDF que nadie puede leer en el móvil, y se olvida lo único que importa, que es que alguien con hambre a las ocho de la tarde encuentre el sitio y reserve. El diseño web para restaurantes tiene reglas propias, bastante distintas de las de cualquier otro negocio. Vamos con ellas.
Cómo busca de verdad un cliente de restaurante
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Para entender qué necesita tu web, hay que entender el momento en que alguien la abre. Y ese momento casi siempre es uno de estos tres:
- Búsqueda inmediata y local. «Restaurantes cerca de mí», desde el móvil, con hambre y a diez minutos de decidir. Aquí ganan la ficha de Google, las fotos y las reseñas.
- Búsqueda planificada. «Restaurante para cena de empresa en Cartagena». Se compara, se mira la carta, se calcula precio medio y se busca si hay sitio para 20 personas.
- Búsqueda directa. Ya conocen el sitio y buscan el nombre para ver el horario, el teléfono o reservar.
Fíjate en que en los tres casos la persona busca información concreta y rápida. Nadie entra en la web de un restaurante a navegar por gusto. Esto condiciona absolutamente todo el diseño.
Lo que tiene que verse sin hacer scroll
En la primera pantalla del móvil, sin desplazar, deben estar estas cinco cosas:
- Qué tipo de cocina es y dónde está. Una frase. «Arrocería y pescado fresco en el puerto de Cartagena» resuelve la duda en dos segundos.
- Botón de reserva. Visible, grande, sin buscarlo.
- Botón de llamar. Que marque directamente. Mucha gente prefiere el teléfono, sobre todo para grupos.
- Horario de hoy. No una tabla semanal: si están abiertos ahora o a qué hora abren.
- Acceso a la carta. A un toque.
Todo lo demás, la historia del chef, las fotos del local, los premios, va después. Importa, pero no es lo que resuelve la visita.
La carta en PDF es el mayor error del sector
Merece su propio apartado porque lo vemos constantemente y hace un daño enorme.
Cuando la carta es un PDF, pasa lo siguiente: en el móvil se abre en un visor externo, hay que ampliar con los dedos para leer los precios, tarda en cargar, y sobre todo Google no puede leer su contenido como parte de tu web. Todos esos platos que la gente busca por nombre, tu arroz del senyoret, tu tarta de queso, no existen para el buscador.
La carta tiene que estar en HTML, como una página más. Con sus secciones, sus precios, sus alérgenos y sus fotos donde valga la pena. Cuando alguien busca «dónde comer arroz caldoso en Cartagena», quieres que tu página de carta sea candidata.
Además, una carta en web se actualiza en dos minutos cuando cambias precios. Un PDF hay que rehacerlo, exportarlo y volver a subirlo, así que en la práctica se queda desactualizado. Con precios viejos en la web y precios nuevos en la mesa, que es una fuente clásica de malas reseñas.
Reservas: dónde está el negocio
Aquí hay una decisión de dinero que conviene mirar con calma.
| Opción | Coste | Ventaja | Inconveniente |
|---|---|---|---|
| Teléfono | 0 € | Trato directo, ideal para grupos | Solo funciona en horario y ocupa a alguien |
| Formulario propio | Bajo | Sin comisiones, datos tuyos | Requiere confirmar a mano |
| Plataforma de reservas | Cuota y a veces comisión por comensal | Automático, con recordatorios | El cliente pasa a ser de la plataforma |
| Reserva desde la ficha de Google | Variable | Captura la búsqueda local | Depende del integrador |
Nuestra recomendación para un restaurante independiente: sistema propio en la web como canal principal, y plataforma solo si te aporta clientes nuevos que de otra forma no llegarían. Cada reserva que entra por tu web es un cliente tuyo, con su correo y su historial. Cada reserva que entra por una plataforma es un cliente de la plataforma que ha cenado en tu casa.
La ficha de Google pesa más que tu web
Duro pero cierto. Para un restaurante, la ficha de empresa de Google genera más contactos que la web en la mayoría de casos. La web no compite con la ficha: la alimenta y la respalda.
Lo que hay que cuidar, y casi nadie hace del todo:
- Fotos actualizadas y propias. Del local, de los platos reales, del equipo. No de banco de imágenes.
- Horario correcto, incluidos festivos. Un cliente que se planta en la puerta y está cerrado deja una reseña de una estrella.
- Responder a todas las reseñas. A las buenas en dos líneas, a las malas con educación y sin discutir. Lo lee todo el mundo.
- Publicar novedades. Menú del día, platos de temporada, cierres por vacaciones.
- Enlace a la carta y a la reserva desde la propia ficha.
Y en la web, el marcado de datos estructurados de tipo restaurante para que Google entienda el tipo de cocina, el rango de precios y el horario. Google explica cómo hacerlo en su documentación sobre datos estructurados de negocio local.
Las páginas que de verdad traen gente
Más allá de la portada, la carta y la reserva, hay páginas que funcionan muy bien y que casi ningún restaurante tiene:
Menú del día. Si lo tienes, merece página propia con el precio y lo que incluye. Es una de las búsquedas más repetidas en zonas de oficinas.
Celebraciones y grupos. Comuniones, cenas de empresa, cumpleaños. Con capacidad, menús cerrados por persona y un formulario específico. Aquí está el ticket alto.
Terraza, parking, accesibilidad, admite perros. Suena menor y son criterios de decisión reales. Si tienes parking propio en una zona donde aparcar es un infierno, eso merece estar en negrita.
Opciones para intolerantes y vegetarianos. Cuando alguien del grupo es celíaco, esa persona elige el restaurante. Si tu web lo deja claro, ganas la mesa entera.
Velocidad: el detalle que decide
La mayoría de visitas llegan desde el móvil, muchas veces con datos y con prisa. Si tu web tarda cinco segundos en cargar porque lleva un carrusel de veinte fotos a máxima resolución, esa persona ya está mirando otro restaurante.
Las fotos de comida pesan, y hay que servirlas en formatos modernos y a la medida justa. Es una de las cosas que revisamos siempre, porque en hostelería la diferencia entre cargar en un segundo o en cuatro se nota directamente en las reservas.
Preguntas frecuentes sobre webs para restaurantes
¿Necesito web si tengo la ficha de Google y redes sociales?
Sí, y por dos motivos. La ficha no te deja explicar la carta completa ni las opciones para grupos, y las redes son territorio alquilado. La web es lo único que controlas tú y donde la reserva no te cuesta comisión.
¿Cuánto cuesta la web de un restaurante?
Una web bien resuelta con carta dinámica, reservas y optimización local se mueve entre 1.500 y 3.500 euros. Si añades pedidos a domicilio con pago online, sube.
¿Merece la pena tener pedidos a domicilio en mi web?
Si ya trabajas con plataformas de reparto y tienes volumen, sí: te ahorras un porcentaje muy alto de comisión en cada pedido de cliente recurrente. Si no tienes volumen, primero el volumen y luego el canal propio.
¿Hablamos de la web de tu restaurante?
Llevamos años trabajando con negocios de hostelería y el patrón se repite: la web se hizo pensando en que quedara elegante y no en que alguien reservara. Cambiar ese enfoque suele notarse en semanas, sin necesidad de rehacerlo todo.
Si quieres que le echemos un vistazo a la tuya y te digamos qué está frenando las reservas, escríbenos y lo miramos. Aquí puedes ver cómo enfocamos el diseño web para restaurantes y, si el objetivo es aparecer en las búsquedas de tu zona, cómo trabajamos el posicionamiento web.